La floración es el momento del ciclo vegetativo de la vid en que se abren las flores. La floración es muy importante ya que esta determina el volumen de la cosecha. Suele durar unos 15 días y necesita de unas condiciones meteorológicas estables, tanto el frío como la lluvia pueden alterar el proceso de floración y por tanto repercutir en la próxima vendimia.

Las flores se abren para ser germinadas por el viento o los insectos, se caen los pétalos y se produce el cuajado del fruto. Tras este proceso, comienza a verse lo que será el grano de uva. Al principio, son pequeñas bayas con forma y tamaño de guisante pero desde este momento, todo el esfuerzo de la planta irá destinado a hacerlas crecer. Después de la floración, es posible evaluar de manera estadística, el número y el reparto de los racimos en las vides, saber si la naturaleza se ha mostrado demasiado generosa o si su repartición puede ser desfavorable para alcanzar una buena madurez.

 

 

Posteriormente, para conseguir el nivel de maduración deseado de los frutos, en Marqués de Murrieta solemos proceder con un aclareo, operación que requiere mucho cuidado y que consiste en retirar racimos antes de la maduración (en verano), para que la planta se concentre en los frutos que se quedan.

 

 

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